Llovía a mares, Málaga totalmente colapsada, coches por todos lados mal colocados, pitandose mutuamente y yo en el autobús con un sueño increible dando cabezadas mientras Malú se dedicaba a cruzar de auricular en auricular poniendo melodía a un día tan gris.
Se acerca la parada y suena el teléfono... "Estoy en un atasco..." Uff... ahora tendré que esperarte mientras la lluvia, que no nos daba ni un respiro, cae sobre mí tan fría como siempre.
Baje del autobús y empecé a andar en busqueda de un portal para refugiarme mientras hablaba contigo por telefono para no quedarme completamente sola en ningún momento.
Mmm... sí... no... unos focos débiles alumbran al fondo de la calle... sí... eres tú. Y con un rápido y frío beso seguimos nuestro camino.
Una cena casera, una noche tan esperada, con tantas ganas de sentirte y de dormir a tu lado que tenía, y aunque siempre mejorable por pequeños detalles que no vienen al caso, amanece y es hora de levantarse y reunirse con las chicas para esperar a Merche tal y como estaba planeado.
La puntualidad no es nuestro fuerte, la orientación... eso no fue culpa nuestra. Empezamos a andar, a correr para llegar a tiempo, casi 3 kilómetros o incluso un poco más hasta llegar a la terminal donde el crucero acababa su destino y nosotras sin esperanzas ningunas de ver a Merche seguimos ya solo caminando por si había suerte y todavía seguía en el barco.
No, no seguía allí, no conseguimos verla. Ni siquera en taxi como a Busta, ni pasar como a Diego Martín, Oscar Martínez o Isidro Montalbo, ni esa foto tan esperada que ansiabamos todas que al final acabamos pidiendosela a Hugo Salazar.
Rebuscamos en nuestro interior un hilito de esperanza y decidimos ir a la estación de tren por si por algún casual se iba a Madrid en ese momento. 20 minutos hacía que había salido el último tren.
Estaba claro que no era ese nuestro destino, no teníamos que verla porque habrá un día mejor donde podamos disfrutar más del momento. Seguro que salía con prisas y no nos iba a dar tiempo ni de darle dos besos.
Un ejercito de sapos gigantes se adueñaron de nuestro estómago despues de toda la mañana sin parar.
Eran solo las 12 y habíamos hecho tantas cosas que podía ya haber pasado medio día.
Fuimos a desayunar, donde siempre ¿dónde ibamos a ir sino?
Seguimos dando vueltas y más tarde... a comer... McDonal's se forrará con nosotras.
Paseamos por el centro de Málaga, una ciudad ya iluminada de navidad y tan bonita como siempre aunque es cierto que a vuestro lado las luces brillaban aún más, entre risas, mucho cachondeo, conversaciones algo más serias pero todas juntas. Despues de otro rato andando a reponer fuerzas... Dunkin coffe nos espera.
Llega la hora de despedirse, se separan los caminos y no sabemos cuando volveremos a juntarnos todas de nuevo. Bueno tenemos una cita con Merche dentro de 103 días y ahí seguro que nos veremos, pero sería lo suyo vernos antes ¿no? Yo, repetiría sin pensarlo.
Estamos cansadas, se nos cierran los ojos, ya no podíamos ni tirar de nuestro cuerpo desde las 08:30am que el despertador nos hizo levantarnos de la cama.
Se acerca el final del día y a sido, a pesar de todo, de esos que tardarás en sacar de la cabeza.
Solo puedo daros las gracias a todas por hacerme pasar días tan divertidos a vuestro lado y por hacerme sentir que amigas no son solo las que una tiene cerca. Cada vez tengo más claro con quién puedo y no puedo contar y vosotras encabezais la lista desde hace mucho tiempo.
Os quierooooooo.
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