domingo, 30 de enero de 2011

Punto y aparte

Pasa la semana y sólo hay cabeza para recordar y hacernos a la idea que un miembro más de nuestra familia no volverá a estar con nosotros.
Ahora ya pasó todo, hemos hecho lo posible para acompañar a la familia, después de los abrazos y los llantos nos reunimos y estuvo su casa toda llena de gente como a ella siempre le gustaba.
Ahora eso sí, no ha habido una sola persona que no le haya derramado una lágrima. Es algo que ella a lo largo de su vida se ha ganado. Ha luchado muchísimo y ha sido una mujer muy fuerte hasta el último momento, ahora es la familia la que tenemos que aprender de ella y tener la misma fuerza para seguir que nos enseñó.
He aprovechado mucho el tiempo y he disfrutado (a medida de lo posible) de mi familia, de esa a la que tengo tan lejos y no puedo ver tan a menudo. Está más que demostrado que no es necesario ser vecinos para que con el roce que tenemos se haga un cariño enorme entre nosotros.
Solo con ver la manera en la que nos recibieron. El abrazo que me dio mi prima y el que se dieron nuestras madres a la paz. Me encanta y me hubiera encantado que hubiesemos estado todos y no nos hubiesemos visto en esas circustancias.

Hay que saber disfrutar la vida minuto a minuto porque nunca sabemos cuando vamos a dejar de ser dueños de ella y en un segundo puede acabar todo sin explicación posible y sin vuelta a atrás.
Pongamos punto y aparte y hagamos como que el año comienza ahora.
Se acabaron las desgracias, comienza una vida con los que estamos aunque recordando a los que se fueron, pero disfrutando de lo que somos, de lo que tenemos y sobre todo de nuestra familia.



Confieso que hoy me apetecía muchísimo verte y estar un ratito contigo.
Pero no puede ser y yo no puedo ir. Descansemos, el fin de semana que viene será solo nuestro.
Te Quiero.

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