Me es inevitable acordarme y sentir todavía ese "no se que" en el estómago, a pesar de que ya pasó todo, aún no puedo creerlo, no me hago la idea de que realmente no esté, supongo que lo iré aceptando conforme vaya yendo y no esté al igual que venga mi tia y el tampoco venga.
Mientras seguiré recordándo todas esas cosas buenas y los buenos momentos y aunque sé que de nada sirve llorar, todavía se escapa algo de vez en cuando, alguna lagrimilla escarriada que más valiente que ninguna decide salir fuera en lugar de quedarse en la retaguardia con el resto.
Ahora me acuerdo más que nunca de él.
¿El lado positivo de éste viernes 14? Mmm, sí, esta tarde ya no trabajo, aunque el lunes me toque hacer "turno" doble.
Y llega el fin de semana, a descansar, celebrar con mi abuela su cumpleaños y el momento más esperado... verte.
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