Hora de comer uvas... todo el mundo preparado y comiendo y yo recogiendo todavía cosas... Hay que preparar las copas y el cava para servir en cuánto acaben así que todas de golpe mientras preparo el brindis. Todo el mundo se felicita, se abrazan, se oye el "chin chin" de las copas, cotillón y llamadas de teléfono... Yo sigo recogiendo sola detrás de la barra, me es imposible quitarme de la cabeza la imagen de tantos fin de años celebrando todos juntos en mi casa, con mi familia.
Sólo se oyen risas, cantos, se ven bengalas y se oyen petardos. A mi sólo se me ocurre entrar en el servicio y romper a llorar. Yo no quiero estar ahí, mi lugar está con mi familia igual que están ellos.
Gracias a Dios todo pasa rápido, volvemos a recoger todo y a casa. ¡Ah, no! Antes mi padre me lleva a comer chocolate y churros, que bien algo que me entra en el estómago a parte del red bull.
Ahora sé que dudo mucho que vuelva a hacer lo que he hecho hoy.
Una nochevieja es para pasarla con la familia. Para poner la mesa todos juntos, preparar la cena, reirte con los tuyos, brindar, cantar, comerte las uvas y de inmediato abrazarte a ellos para celebrarlo, llamar a todos los que están lejos y a los que están cerca pero no han venido.
De todo se aprende y aunque tampoco me viene mal el dinerillo y no me puedo quejar ya que no he escapado tan mal económicamente hablando pero lo que se siente al estar con los tuyos no se paga con dinero.
Ahora sólo me queda descansar y aprovechar mañana el día al máximo comiendo con mi familia, paseando contigo y con nuestras amigas y que compense el mal rato de hoy. No puedo decir que estas fiestas son las mejores de mi vida, al contrario, no me gustaría volver a pasar por ellas y espero que lo mal que ha acabado el año signifique solamente que el año que viene va a ser mucho mejor y que el entrar trabajando sea que vamos a seguir así el resto del año.
¡Feliz Año!
Te quiero.
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