18:30pm, mi bus se retrasa como siempre mientras ella espera. Me llama y me acompaña hasta el punto de encuentro. Nos vemos y seguimos hablandonos por telefono, colgamos y nos abrazamos, "¡cuanto tiempo sin vernos!"
19:15pm, llega la que faltaba, ahora sí estamos al completo.
Un café, un paseo por el centro de Málaga tan iluminada y tan preciosa de Navidad. Vemos los puestecitos, cenamos por allí, largas conversaciones, fotitos dignas de postales y anecdotas que sólo nos pueden ocurrir a nosotras.
Como siempre, llega el momento de nuestras horas de charlas en el coche, lugar de confesiones.
-¿Que le pasa a esa mujer?
-No sé, va rara
-Sii, parece que está mal, como si le estuviese dando algo...
-Pobrecita
-¡¡¡Noooo, noooo!!! ¡No lo hagas, porfavor, no nos hagas esto!
No, no estaba mala. Sí, se estaba meando y sí, se bajo los pantalones, las bragas y se puso a mear sin importarle nada si estabamos o no mirandola.
¡¡¿Pero porqué?!! Que trauma por favor, vaya imagen desagradable.
Decidimos arrancar e irnos de allí, para eso teníamos que dar una vuelta y pasar justo al lado de la acera donde se encontraba la señorita pipí. Para colmo de los colmos cuando pasamos nos extendió la mano. Todavía estamos pensando que quiso decir con eso o que pudo significar.
Tendríamos que haber cogido un pañuelo y haberselo tirado por la ventana por si era eso lo que necesitaba.
También pensamos otras teorías como que estuviese esperando que se le secase la mano o que fuese una pilingui.
Fuese lo que fuese, ella y su borrachera nos hizo tener risas para el resto de la noche.
Desde luego, estas cosas solo pueden pasarnos a nosotras.
Hora de recogerse ya es tarde.
Un día estupendo junto a vostras.
Os quiero
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